Descripción
La historia narrada en este libro es real y ocurrió en la Nochebuena de 1914, en el frente occidental de la Primera Guerra Mundial. Aquella noche, mientras la oscuridad cubría las trincheras y el silencio era interrumpido de vez en cuando por algún disparo aislado, cientos de soldados permanecían bajo tierra, ateridos de frío, embarrados y con el pensamiento puesto en los hogares que habían dejado atrás.
Fue entonces cuando comenzaron a escucharse villancicos. Primero sonaron de forma tímida, casi irreconocible, como una melodía perdida entre la niebla y el estruendo leja- no de la guerra. Después, poco a poco, aquellas voces se hicieron más claras. Hasta que, sobre el borde de una trinchera, apareció un pequeño árbol de Navidad iluminado con velas. Aquel gesto, sencillo, improvisado y sin pretensiones, fue suficiente para desencadenar uno de los acontecimientos más improbables de la guerra: soldados de ambos bandos decidieron abandonar sus posiciones para encontrarse en tierra de nadie. Allí enterraron a sus muertos, intercambiaron pequeños regalos, compartieron comida, se mostraron fotografías de sus familias y llegaron incluso a jugar al fútbol. Durante un breve y luminoso instante, la guerra se detuvo.
En esta obra, Eduardo Caamaño reconstruye, con riqueza de detalles, los antecedentes, el desarrollo y las consecuencias de este episodio excepcional de la Primera Guerra Mundial: una tregua frágil, espontánea y condenada a durar muy poco, pero lo suficientemente poderosa como para recordarnos que, incluso en los momentos más oscuros de la historia, la humanidad puede abrirse paso entre las armas.


Valoraciones
No hay valoraciones aún.